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LOS JÓVENES DEL 2002 Y DEL 68,
¿REVOLUCIONARIOS O POSTMODERNOS? (2)
Por J. M. González Páramo
5. LA GENERACIÓN PRÓDIGA DEL 2002 Y EL POSTMODERNISMO
El 1968 no cristalizó, pero engendró una caterva heterogénea de
contraculturas juveniles. Los hippies, los mods, los snobs, los góticos, los
rockeros, los pijos, los indies, los brungies, los siniestros, los heavies, los
skinheads, los shipskins, los redskins, los brackskins,... ahora no entraré en
el significado de las palabras cuajadas en contraculturas antitradicionales.
Su componente común es muy arduo de situar (hay elementos demoníacos, epicúreos,
nihilistas, raciales,... indiferencias y abulias...). Al año siguiente, 1969,
salió para estudio mucha literatura. Los hippies «una contracultura», una
aversión a los valores antropológicamente correctos... fueron estudiados por
Stewart Hall, [Los hippies: Una contracultura. Ed. Anagrama. Madrid 1970
(Cuadernos)], los considera a unos radicales, a otros satánicos, a otros
violentos, «pobres», tristes, funerarios, comunistas, racistas y
antirracistas,...
La construcción de slogans y frases fue deletéreo efecto. Aunque el
movimiento del 68 fracasó, las ideas, con su poder germinal, inspiraron
-ayudadas por autores- la entrelazada y laberíntica red de los postmodernos. El
«prohibido prohibir» inspiró la caída, en la cotidianeidad normal, de los
preceptos religiosos. Marcuse y los budas del movimiento, al prescribir la
«separación de los mayores», al desprestigiar a los «adultos», crearon
una juventud indócil y pigre, y ahora menos preparada, 30 ó 40 años
después.
Sin el amor, generalmente desinteresado de quienes -padres, abuelos- saben
más por viejos que por diablos y atesoran una sabiduría «despreciada hoy desde
los 18 a 30 años». Quedan así los jóvenes inermes en las crisis de las edades.
La juventud postmoderna siente, romántica, nostalgias y opera como si su actitud
llevara a alguna parte. Gozan una satisfacción zoológica de instintos y
pasiones... e intuyen que eso no es felicidad, ni plenitud... Desde
la droga al «conocimiento» de las delicias del amor físico podemos comprender su
arsenal y sus «armas». El hippie, es un drop-out, un salido. Son
hijos de la clase acomodada. La opulencia de la mendicidad envilece. Subvierten.
Visten zarapes, cercos en la cabeza, pendientillos en orejas y labios... cada
especie ofrece distinciones: Barbas marxistas, Jesucristianas, «Ches»...
sotabarbas, pelo rapado, tupés, despeines muy cuidados...
Los grupos negros dentro del género postmoderno, en Newrnark, declararon la
independencia cultural de la América; gente prospectiva cree que vacila
el poder integrador del modo americano de vida... Todo esto son perfiles e
invitan a la lectura curiosa y apenada. Su «misticismo», su vocación pastoril,
su arcadia, su «amor»... y, como poder, la explosión de la fantasía, el
estar cada cual a lo suyo, el radicalismo, la «nueva sensibilidad» (los negros),
la nocturnidad, la música, los «medios», los conciertos y la dialéctica, su
«eclecticismo desestructurado»,... actividad,... el movimiento «post» no se
sabe a donde va,... un alto porcentaje de las generaciones llamadas a
sucedernos. ¿qué será de nuestros descendientes? Hall dice que los del 68
están destinados a desaparecer. De hecho, se han transformado en la generación,
en la «post» como elementos poco edificantes; en un mundo de valores light, de
deleites y de masas; de terrorismo, de mundialización desafiante y desafiada,...
en la anti-globalización.
Lubac, Pieper, A. López Quintás, Guardini, Ranher, C. Valverde (BAC),
Razintger, Jean Guitton se apenan ante «el silencio sobre lo esencial» (Edicep)
en que el postmodernismo consiste. Hace más de medio siglo, los autores más
serios, se ocupan de los «peligros», la recesión religiosa, las
manipulaciones mentales; el acontecimiento de retroceder en arte y en moral y
progresar «en el ocaso de la sociedad moderna». C. Valverde (en BAC minor)
enumera perfiles del momento juvenil a principios del tercer milenio.
La postmodernidad en los jóvenes-adultos puede encajarse en los 20 rasgos
siguientes: 1) el desencanto, 2) la carencia de ética intelectual (de muchos)
y... pesimismo, 3) anti-ideología, 4) combate al progreso indefinido (el
desarrollo es un nombre vergonzoso, según Lyotard), 5) los beneficios de
las guerras no son válidos para nada si hay hambre y desesperación
(poblaciones de muchas naciones), 6) la historia no tiene razón de ser, carece
de sentido (desprecian desde Agustín de Tagaste hasta Teilhard incluyendo a
Toynbee, Ch. Dawson y los historiadores), 7) hedonismo, «carpe diem» horaciano,
el gocemos hoy, mañana moriremos, 8) ideales egoístas, autolátricos,
narcisistas, 9) carencia extensa de valores morales. 10) Hay quien
entiende por moral la felicidad (Sádaba) y rechaza cosmovisianes racionales.
La vida, inspirada en Nietzche, es un «errar incierto» (La metafísica, una
dolencia; la antología, una debilidad); 11) rehúsan la razón (inspirados por
Nietzsche, Freud, K. Marx «maestros de la sospecha» (según Ricoeur), 12)
excluyen los grandes relatos (religión, filosofía,...), 13) la
vida parece un boceto (M. Kundera, La insoportable levedad del ser),
14) caminan sin norte ni sentido (Sartre, Camus, Heidegger), 15) aceptan,
sin temores ni anhelos, sutilezas del lenguaje (Wittgenstein), 16)
estimaciones de otros tiempos engendraron guerras crueles: ¿nihilismo sin
tragedia es posible o deseable?; 17) es natural que seamos «únicos» pero, 18)
¿es posible fundar la convivencia mundial sin un humanismo auténtico: 19)
Dios es sustituido por la magia, el espiritismo, la metempsicosis, lo
oriental, lo esotérico,..., 20) ¿la verdad consiste en liberamos de la pasión
por la verdad? (H. Eco). ¿Seguirán siendo así los jóvenes del 2002, del
milenio tercero?
Ante una modernidad que ha conseguido importantes logros humanos y el hecho
de que el fracaso de lo religiosa es -hasta ahora- siempre provisional:
en la ciencia y en la técnica, tras las épocas de escándalo y miseria fueron
seguidas de renaceres espirituales. C. Valverde espera que la concepción
evolutiva de Teillard, el personalismo y la doctrina católica, ofrecen una
espera y esperanza de que desde el reformismo político se corrija el
inmanentismo de socialistas y liberales ultra; el posible resurgir del arte y la
moral, el bien, el espíritu,... y una esperanza (¿mentalidades,
purificación, catarsis, cambio y estructuras mejores?) No estamos -según los
lectores de historia- ante un colapso mortal...
6. ¿PREVALECERÁ EL CAMINO QUE LLEVA A NINGUNA PARTE? O ¿DIVISARÁN EL NORTE?
No estamos -en efecto- ante un colapso insuperable. Ni estamos, sin embargo,
en «la esperanza de una cosecha o un fruto cierto». Estos herederos pródigos,
inservibles al proceso histórico de mejora tal cual va; la sociedad de masas
rebeldes; la inmadurez de los «maduros»; la industrialización; el cambio
tecnológico inducido; la ilustración todavía operante torna y resulta
técnicamente impreparada, grey epicúrea. No es agonismo unamuniano, no es
fenomenología (E. Stein) que descubra una energía de plenitud, ni estamos como
Morente ante el azar de conmutar la radio con música de Berliotz y sentir la
invasión de la belleza y la fe. No somos Edith Stein -la intelectual judía
colega de Reinach, Max Scheler, Husserl,...- impresionada por la oración de una
mujeruca en la Iglesia,... deja la religión judía, toma la católica, se hace
carmelita y es Santa por su martirio nazi en el Holocausto. No somos Romano
Guardini al adoptar la solución personalista tras convertirse... todo es
posible, pero hay que reflexionar y favorecer el cambio necesario. «Todo cambia
menos la Ley de los Cambios» según el griego clásico. A. L. Quintás (Cuatro
Filósofos en busca de Dios, Edith Stein, R. Guardini, G. Morente. Rialp,
Madrid, 1999) trasmite o provoca reflexiones:
«La vida humana no es ni objetiva, ni subjetiva; es relacional-creadora».
Con ello la modernidad al desbordarse nos hará entrar en una mueva era
superadora del modernismo, el positivismo, el racionalismo y... la
post-modernidad. Las derivaciones negativas de los rasgos enumeradas por Quintás
son, «jugando fuera»: 1) los objetos no llenan la existencia, 2) no
pueden proporcionar «encuentros» o cruces significativos en cuanto tales, 3)
son necesarias las condiciones que hacen alcanzable el juego y la ocasión
creativa, 4) reducen la realidad a objetos (para vaciar realidades
más elevadas del ámbito humano), 5) eso las arroja al «sin sentido», 6)
desembocan en nihilismo, la fe en nada, 7) la convivencia se torna
insulsa, áspera, incluso agresiva, 8) lleva a la convicción, para cubrir su
desamparo de poseer, dominar; ...A acercarse a la droga, 9) las técnicas de
comunicación en continuo perfeccionamiento ante los hombre-masa son éxitos
que manipulan, 10) y detienen la madurez, y sazón del ser, porque a
la economía y a la política le interesan seres consumidores y dóciles, 11) un
progreso técnico puede ser un bien o un mal, máxime cuando se tiene poco
poder sobre el poder y sobre las rebeliones y terrorismos, 12) la cultura
autónoma crece desde su propia dinámica y olvidan cómo los
«medios», las grandes tareas de la vida cotidiana, nacional e internacional,
intentan modificarla en su provecho.
La victoria de lo baladí, lo sensacional, lo rosa y lo amarillo... sobre
los profundos temas de opinión que se «murmuran» obscuramente, 13) eso
lleva a pensar a los adictos a los medios o expresiones culturales; «de modo
prepotente y necio» respecto a la escala de valores antropológica de hombres
maduros; a una interacción independiente del crecimiento y desarrollo de
creyentes e increyentes (los años 20 y 30 actuales encaminan a Europa y su zona
de influencia a la formulación de un deseo de ascenso de categoría, a un nivel
superior), 14) Guardini cree que la modernidad acabó al final de la guerra
mundial como actitud del espíritu: Repeler y cocear lo justo y lo válido.
Empezó balbuciente -y trágica- antes y después de la II, la necesidad de
emanciparse de la ilustración, el materialismo y del sistema (I. Berlin y J.
Pieper).
¿Qué sucede con la postmodernidad? «La ilustración muy viva» rompe con lo
valioso, se entrega a experiencias sin control, crece con la creencia en
el tecnocapitalismo y aumentan las diferencias y desigualdades,... El
pensamiento no va con respecto a las realidades que son objeto de conocimiento;
no se extienden los modos más elevados de convivencia. En contra de lo correcto,
mengua el amor y la creatividad autorrealizadora. El hombre no
crea suficientes «ámbitos» y «signos» fecundos de envergadura. No funciona la
intuición capaz de unir «la visión y el concepto». ¿Las imágenes valen más que
cien palabras; o las palabras debidas y exactas superan a las imágenes (necias,
chocarreras)? La liturgia, la sonrisa, la alegría comprometen en una perspectiva
esencial respecto del mundo. ¿Hay distinción y síntesis entre el cognoscente y
lo conocido? ¿El «espectáculo» vital sin compromiso personal sencillo y creador
es inteligible? No es útil.
La verdad en Guardini está en una trama de ámbitos. No confundir los
contrastes (libertad y norma) con los dilemas, es menester; ver, a
fin de dominar resulta hostil a la verdad: Percibir, intimar, luchar hasta que
la verdad se entregue...
De la intimidad brotan los símbolos. El encuentro es posible entre «ámbitos»;
lo fáctico, lo concreto son «un todo orgánico y vital»: en «cada realidad»
vibran «mil y una realidades» lo que «no debía ser pero es, tiene la dignidad de
lo real»; es «punto de confluencia». «El cuerpo es palabra del espíritu»
(o del hedonismo, la esbeltez y el sexo). «Todo cuanto acontece es palabra de
Dios a la criatura»..., la «palabra revelada es el vehículo viviente de la
Vida»... (No te extrañe lector, si eres increyente, que juegue con jerga de
creyente: una de mis hipótesis de trabajo es que la postmodernidad resulta
también de una dialéctica de mentes honestas y personas creyentes,
incrédulos, o hesitantes -por ahora-, tal vez, ganen los últimos. Las
relaciones implican al hombre para que se acepte en lo que es y en lo que está
llamado a ser. El hombre reclama el derecho a entender sus obras y sus
dones asimismo, sobre ellos, aceptar una misión adjudicada por Dios, el
azar o el sino. ¿Quién prevalecerá? ¿El camino que lleva a ninguna
parte...? ¿Pensar para saber o/y pensar para vivir?
7. ¿FATIGA DEL ABSOLUTO? ¿ARROJAR LASTRE INÚTIL? ¿QUÉ FALTA? ¿QUÉ VALE PARA
SER Y REALIZARSE?
¿Ha caducado la elite del «poder» y el «tener» o sigue
–ocultamente- funcionando con la energía de un deus ex máquina? ¿La
cultura entregada a su propia dinámica se orienta al «progreso»...? ¿Se tiende a
reducir a objeto los seres, en objeto complejo y dominable? ¿La vida actual
lleva al vértigo exultante o el espíritu lleva al éxtasis y la creatividad?
Quintás responde a sus bases para una vida creativa.
El vértigo, según Guardini, es el señuelo, la hybris, orgullo insolente en el
héroe o la trama trágica. ¿Por qué vida y espíritu se colocan en «discordancia»?
El funcionamiento óptimo de la personalidad no exige, se opone al dilema. Los
errores han generado desencanto, apatía, ansia... (lo propio del vértigo) muy
lejos del entusiasmo (endiosamiento), del éxtasis y la creación. La alegría
depende: 1º de poner en juego todos los dones personales, 2º de asumir
la realidad, no lo que creemos «realidad», 3º inspiran afectos recíprocos de
y con los demás, y 4º orientaciones de «alguien» acogedor, sin condiciones,
personas significativas. Eso quiere la personalidad para funcionamiento óptimo
del ser.
Una nueva época, deseable, exige: 1) creatividad y unidad, 2)
compromiso holista, ecuménico, mundial, abierto y relacional, 3) es urgente ver
las realidades como partes de un «ámbito», 4) es inevitable valor, no
contra-valor, no éxito; no tener, ser, 5) es ineluctable ajustarse fielmente y
apelar al «encuentro», 6) los valores no son cosas mensurables, asibles,
7) el ser de los valores no es el ser de la realidad (el valor vale, no
«existe», no «es»), 8) los valores son estimados (no son evidentes), 9)
el valor no se caracteriza por el placer si lo produce (no todos placen),
10) el valor no se caracteriza por el deseo (no es valioso todo lo que se
desea). Hay pulsiones no valiosas. 11) Los valores son objetivos, se imponen por
catexias, pulsiones emocionales, hacia la plenitud (o la desdicha, los
contravalores), 12) pueden ser comprendidos, bien o mal interpretados, 13) al
realizar valores cabe, con frecuencia, hablar y «descubrir riquezas», 14) tienen
contenido, polaridad, jerarquía (y tienen su antivalor, lo contra o
subvalioso, y de ellos deriva la subpolítica, la contrapolítica), 15) hay
valores «fines» y valores «medios», 16) los valores no pueden delimitarse
(conocerlos es estimarlos), 17) los valores pueden clasificarse: útiles,
vitales, espirituales (inmanentes y trascendentes), 18) las cosas que
incorporan un valor se llaman bienes ... (Guardini, Morente, Quitás están en
lo escrito), 19) Los valores óptimos conducen al progreso humano y 20) Los
contra-valores empeoran cualquier situación y están en los retrocesos. Por ello,
el hombre debe colaborar al progreso (entendido como incorporación de valores
máximos).
Ni el medievo, ni el Renacimiento, ni la Ilustración, se inventan el progreso
o la pugnacidad por los valores (según Kant es inútil luchar en contra de
ellos). La seducción de la palabra «progreso» fascina y provoca una «ceguera
estimativa». Zubiri denominará su actualidad, «fatiga del absoluto». El racio-vitalismo
de Ortega sostiene que el alma humana es impenetrable. El alma es capaz de dar
todo lo no-mistérico del Ser voluntariamente... ¿por tortura? ¿Existe
algo sagrado en el hombre y la mujer algo desconocido, obstruido, por la
despersonalización y la «cosificación»?
El peligro del europeo, según Husserl es el «cansancio espirilual», «la
inadecuada metodología» para buscar la autenticidad; ¿desalojar el
valioso del mundo interior y lanzar el valor a la nada? Ni lo personal se opone
a lo colectivo, ni lo individual a lo comunitario. La conversión, «el hecho
extraordinario» de Morente es refractario al sin-sentido de la vida. En
su caso; la sensibilidad musical; en otras circunstancias impares -tan
inesperadas como ladrón o la muerte- revelan la posibilidad de vida auténtica,
de catarsis, conversión o metanoia... y cambio radical.
Un catedrático de la Universidad de Buenos Aires, Alberto Buela, publica sus
enfoques en Altar Mayor. El esquema es claro y complejo: tres tendencias
inspiran el postomodernismo (múltiples pensadores son recogidos por él y añaden
matices). Tales tendencias complican el postomodernismo, y son; 1º la Escuela
neomarxista de Frankfurt: Habermas, Eco, Adorno, Derrida, Finkelkaut (Lyotant
en 1983 en «la condición post moderna» toma del arte el postmodernismo para la
filosofía). La tendencia de esta primera escuela es la crítica de la
modernidad, acabar de promover el iluminismo, trabajar por las luces «y sus
ideales». Creen que la modernidad no acabó su proyecto. Olvidan el resto de
la modernidad disfuncional... (con soluciones atécnicas e inservibles).
El segundo caudal defiende, 2° un postmodernistno inscrito en la
modernidad. Parte de la modernidad no (descoyunta o disloca una parte).
Buela califica de débil, light, el pensamiento de Vattimo, Lyotard, Lipovelsky
Excarpett. (La debilidad de esta integración es característica por mí no
estudiada).
El tercer grupo de autores, 3° rechaza totalmente la modernidad: La
realidad actual alienante; el poder abusivo de los medios para dar sentido a lo
absurdo, lo baladí; la manipulación del hombre y la naturaleza (la escala
trucada de importancias para el ídolo, el beneficio de los editores). La pseudo
neutralidad de la técnica (que sirve para el Bien o el Mal...) moviliza, sin
norte, a la juventud acrítica y dividida o mezclada en esas escuelas. La 1ª
corriente seguirá con el ideal de la ilustración desde un punto de
arranque parcial y marxista; la 2ª: el pensamiento light defiende una
postmodernidad integrada en la modernidad; la 3ª apuesta, ofrece un
rechazo absoluto a la modernidad (G. Fernández de la Mora, Tarchi, Steurkers...)
y subrayan la identidad de los hombres y los pueblos y, critican el mundialismo
(cultural, social, político, económico, antropológico,...).
Muchos jóvenes son postmodernos ¿de qué escuela, inspiración, tendencia,
mixtura o sincretismo?
8. CRÍTICA A LA MODERNIDAD
¿Cuál es la crítica posible a la postmodernidad como propuesta, y en sus
efectos desintegradores? Él sugiere relatos (dotados y argumentales) sobre 6
ideas, alguna ya escrita: 1ª. Sobre el progreso indefinido, 2ª. El poder fecundo
de la razón (si incluye como dato la parte irracional de las conductas y/o lo
fáctico), 3ª. La democracia como organización de la convivencia, 4ª. El
cristianismo (¿subjetivo o/y objetivo?), 5ª. El lucro, la idolatría del oro y
6ª. La manipulación de la naturaleza (física, biológica, biográfica) por la
técnica. (En el n° 71, de Febrero 2001, editado en Madrid, en la Revista
Altar Mayor, se publican trabajos tan lúcidos como el del profesor
argentino. Sobre la juventud véanse los trabajos de González-Anleo, G. Blasco,
Elzo, L. Quintás y otros en la revista de pensamiento Veintiuno, n° 50,
Madrid, Verano 2001, de la Fundación Cánovas del Castillo. Muy interesante para
jóvenes y adultos).
Personalmente estoy en contra de completar la Ilustración, no de extraer de
ella sólo lo valioso para el progreso, ¿también estoy contra los desencantados
hijos de la modernidad o, mejor, caben ellos con tensión intelectual? ¿Crítica a
muerte de la postmodernidad? Las 3 corrientes intelectuales olvidan que, tanto
la ilustración como la modernidad o la postmodernidad, poseen lo útil y lo
inútil. Lo que sucede es lo mejor, por ser un complejo de hecho que es
necesario modular y asumir. A la modernidad le sobra lo escamondable, lo
obsoleto y lo equivocado. Hay que inscribir el «post» en la modernidad y sus
raíces cristianas, ensamblar lo que falta y desechar cuanto sobra; el
derribo total de la 3ª opción -imposible con los resortes actuales- no es un
disparate si tiene en cuenta que en la modernidad, hay cosas, muchas o pocas,
funcionales para la convivencia.
Hay que argumentar un 4° discurso salvador (en la nueva era) de lo funcional
y destruir lo no favorable a la mejora mundial de la calidad de vida ¿con qué
criterio? Con lo valioso y antropológicamente correcto. En los siglos XV y XVI,
la brújula, el sextante, el timón axial, en el Renacimiento, en la Reforma y
Contrarreforma en el s. XVI; en el XVII y XVIII la Ilustración, en la
modernidad, «fallecida» en el s. XX, hay aportaciones. Desde antes de la
Reforma, con el libre examen, el hombre llega a sustituir a Dios, desde
la filosofía de la razón, tal como estaba planteada; el esbozo democrático de
Cromwel, USA, La Revolución Francesa, la democracia (con cultura y
contracultura), se plantea la cuestión de discernir (la burguesía y el lucro, la
discordia entre el progreso técnico, el «regreso» moral y artístico).
¿Los relatos o propuestas quebrarían?...
El poder de la razón no es omnímodo. Llega en el inconsciente (en Freud),
en la máscara de lo irracional (Nietzche); el mejor perfil de lo valioso (no
sólo emocional) en Scheler y L. Quintás. Las posibilidades de montaje
político, sin opción-conexión con el liberalismo y Marx; las luchas de
los pueblos, el nacionalismo. La católica opción por los pobres, ¿la
teología de la liberación, la teología marginal en Hispano América? El mundo
desasosegado ¿son fecundas las hipótesis y objetivos si se mantiene el espíritu
de lucro, la globalización neo-liberal y el socialismo? La manipulación de la
naturaleza y los hombres, la clonación, el aborto y la alienación e inversión de
la escala de valores y desestimación de los clave, las adicciones a productos de
evasión trágica; la ecología (desalinización, avance del desierto, deterioro de
la atmósfera). Si se mantiene la «divinidad» del lucro, el deleite, el éxito,
la mundialización neoliberal..., los inaceptables errores social-marxistas.
Si se producen hechos comprensibles (la degradación de las costumbres de la
ética). Si la revolución de los paradigmas de los roles, si el equilibrio
atmosférico, acuático y ecológico no logra que el hombre se encuentre a sí
mismo... y nazca una nueva época... vencidas desiderativamente las desigualdades
y el terrorismo.., si todo eso permanece en la dinámica de principios del
milenio, la formulación de una propuesta exige genios y desmasificación.
Guardini (El ocaso de la Edad Moderna, en Obras Selectas, Vol. 1,
Ediciones Cristiandad, 1981, págs. 70-73 y Quintás Ibidem.) muestra que los
elementos, otrora indelebles, no es obligado que dejen de serlo: 1° la
naturaleza subsistente en sí misma, 2° el sujeto y la personalidad
autónoma deseosa de plenitud, 3° la cultura creadora a partir de sus
propias normas (sería un error no contar con la potencia de esas tres
realidades). El mundo, nosotros -desde la juventud- estarnos desafiados,
seriamente amenazados, en peligro, provocados a tomar «las cosas en serio» y
a colaborar en el esbozo de una nueva época, a diseñar un proyecto digno
e ideal que supere los residuos y comparaciones históricas, con un «revival» que
demuestre que una época próspera -una colmena- «no tiene porqué ser infeliz» (Manderville),
anodina o infantil; es menester un proyecto personal y proyecto colectivo
para personas dignas de ese título.
La nueva época se construye, o destruye, por jóvenes y viejos, por adultos,
con la herencia acumulada...; la nueva época: después de la modernidad, la época
de la responsabilidad por el legado de salud a nivel técnico, económico... Esa
era nueva o humana, joven y madura, postmoderna si se quiere, vivida;
Seres que acceden con esfuerzo y lucidez a lo justo, lo bueno, lo noble, lo
bello, lo propio, en conexión y a favor de otros.
Estas reflexiones, ante el contradictorio y caliginoso «mundo feliz»,
atribuibles al desafío de dos generaciones sin timón ni luz en un contexto
desnortado. La responsabilidad de los protagonistas sería incompleta, sin acotar
la globalización en relación con los dernás retos del presente más «próspero» de
la historia.
9. ELLA, ÉL, TODOS Y SU CIRCUNSTANCIA
Si nada sagrado hay en el mundo (Guiddens); si los hombres construyen su
biografía en parcelas de su ser (Bauman); si se va hacia la precariedad, la
miseria,… la catástrofe,... es oportuno diagnosticar, por indicios y
descartes; pronosticar en función de los síntomas; analizar la
etiología profunda del mal, de la crisis,… Separada la fe de la vida,
entorpecido el ecumenismo con la fabricada sociedad de riesgo-coartada...;
operante, eufórica, la mundialización de las empresas transnacionales sin
controles, los grupos y entidades pequeñas se encuentran desarmados; no
podrán contrarrestar el efecto económico con entidades independientes (Bauman);
la sociedad de masas y la derrota de la excelencia (Ortega); perdidos en las
muchedumbres solitarias (Riesman), en masas sin excelencia..., nos sentirnos
inermes. Estudiar profundamente el contexto de la juventud es ayudarle a ser
ella misma.
Nunca fue más poderoso el dinero; el poder Financiero que -como todas las
oligarquías- siente inclinación al abuso de tal poder y se defiende de todos los
contra-poderes, inculpándolos de violentos y demagógicos sin estudiar en serio
las razones de la protesta mundial de los colectivos, argumentos acogibles de
los mundializadores de la antiglobalización... Dejemos babia y la higuera, hay
grupos (de trigo y de cizaña) entrelazados de discernimiento imposible. Por sus
objetivos, la mezcla de «izquierda» en paro (URSS, Repúblicas Populares, anarcos,
profesionales de la algarada...) con el derecho a la defensa propia de gentes
honestas. Los que pedíamos la mundialización de los controles impidientes
de los abusos del tecnocapitalismo (explotación financiera y humana,
empeoramiento del tercer mundo, el terrorismo). Son requeribles contra-poderes
correctos.
Quienes forjaron en las naciones el control (sindicalismo, cooperativismo,
socialismo de cátedra -Schmöller vs. Treiskhe- fabianos, doctrina social
católica, socialistas, marxistas, social-demócratas... activistas, intelectuales
–Messner-... crearon controles laborales, sindicales, fiscales, policías,
derecho penal, tribunales de deberes éticos y derechos, deontologías
profesionales... en países y zonas –UE-). Los poderes políticos deben tomar la
iniciativa de colaborar en las iniciativas de los anti-globalizadores o, al
menos, colaborar con ellos y recibir con objetividad las propuestas.
En extensión mundial no hay controles eficaces de nada de eso; el
neoliberalismo campa por sus respetos y el tráfico dinerario es un insulto a la
sensibilidad y a la inteligencia... Nadie deja una situación de privilegio sin
presión según el principio psico-sociológico. Las personas honestas, los
políticos capaces, los científicos, los sabios, los empresarios cristianos, los
antropólogos sienten el desafio para crear el constructo de control en el tiempo
necesario... pero comenzando ya. En el territorio, los mares, el aire, la
comunicación y la convivencia se impone. H. Bergson obliga a «pensar como
hombres de acción y a actuar como hombres de pensamiento»; los reflexivos han de
proponer y prolongar los controles zonales y nacionales para evitar la
injusticia vital en el mundo... La globalización tecno-capitalista no es
suficiente ni perversa si los controles se crean...
La ONU, la OTAN, la AM de Comercio, el Banco Mundial, la FAO, la UNESCO, la
OMS... no son poderes bastantes, desinteresados e independientes... El imperio
USA y siete naciones con sus aliados ejercen «responsabilidades» reducidas en
doscientas naciones y territorios indepeneientes; y controlan la fuente de
distribución del comercio y la renta de esos países y para sus ciudadanos;
esto es muy grave para Hispanoamérica, el segundo y tercer mundo.
La OPEP es un monopolio fáctico insumiso al bien común (equivale a cobrar el
maná); los paraísos fiscales que eluden la tributación nacional o internacional,
los proteccionismos abusivos, acrecen las diferencias de prosperidad -si
los obreros del acero en USA, o los amos de sus empresas, tienen una
productividad deficiente, poner una barrera aduanera del 30% para que las
naciones más ascéticas, pobres y trabajadoras no puedan vender más acero allí-
es una injusticia. La fidelización de los managers inventa las «stock
options» para dar fortunas por el hecho de pertenecer a la casta; la explotación
según los reformistas y socialistas debe ser eliminada, y de seguir, debe ser
repartida a todos los niveles; el freno fiscal, para las options, es
insuficiente... el hambre, la impreparación de la gente de los continente
pobres, la salud, la carencia de lo que hoy es un mínimo exigible... el poder
semi-autónomo del mal está relacionado con las pasiones de los hombres y el bien
está al alcance de quienes, con ayuda superior, se encaminan al bien... Dios -y
la marcha de la historia- nos hizo libres, pero nos quiere honestos. Para el
hombre el uso del libre albedrío puede ser trágico.
Ante todo cuanto antecede, el joven postmoderno puede explicar, sin
justificarla, su abulia, su inacción, su desencantamiento. A pesar de lo cual,
en lo escrito hasta aquí, tiene su personal desafío, su oportunidad de colmar su
espíritu, de ir a la excelencia, lo justo y lo valioso, el progreso personal y
colectivo. Su dicha está concernida por todo lo reflexionado y lo que él decida
o, su renuncia o su servicio a los demás, con sus capacidades y sus
lirnitaciones... su magnanimidad. En fin, si Lenin, el liberalismo, el
cristianismo coinciden en la «productividad»... ¡Qué se rebelen los jóvenes
contra el postmodernismo y los causantes de la desigualdad artificial, es
necesario! Hay ideales comunes en todos los hombres de bien. En lo más hondo del
ser humano, «la Ley Natural» -participación de la ley divina en la criatura
racional- crea energía y luz para el camino y la vida. Es el palacio íntimo y
misterioso del ser y el SER...
San Pablo de Tarso coincide, trascendente, con el marxismo, inmanente, (en el
Programa de Gotta): haga, sea, «dé cada uno según sus posibilidades, reciba
según su necesidad».
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