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REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 97 – Enero de 2005 (Extraordinario)
REFLEXIONES DE UN EMIGRANTE..., UN TANTO EXTRAÑO
Por Luis García de Viedma
[1]
Mirándolo bien no está tan fuera de sitio, en este numero de Altar Mayor,
que se supone dedicado a Europa y España, que cuente lo que un emigrante, un
tanto diferente, es cierto, piensa de estas dos ideas.
Digo ideas porque hablar de realidad es difícil, subjetivo, y, por lo tanto
casi siempre equivocado. Como matemático, que es una de las pocas cosas serias
que soy, siempre podía decir que realidad es aquello que se pudiera ajustar a un
esquema lógico que nos hiciera posible entenderlo y por lo tanto libre de
discusión.
Con los números de Fibonacci hoy juegan mucho en la literatura moderna, pero
pocos se atreven con los espacios fibrados; claro que no entienden tampoco que
Fibonacci no se entretuviera midiendo las espirales de la concha de un caracol
(como alguien cree que lo hizo el gran Leonardo).
Vuelvo. Digo ideas porque yo tampoco creo en ellas.
cogito ergo sum.
Nunca he pensado ni conocido a Europa. Conozco y amo a Italia. A Roma la
tengo en la memoria. Y a Bolonia. Y a Florencia. ¿Hay algún sitio en el mundo
más hermoso que la costa lombarda del Lago Maggiore?
Italia existe, y su magnifica gastronomía, y los vinos. El eterno Barolo,
lejos de las modas de las enotecas. Pero yo nunca he visto a Europa. Claro que
dirán que desde lo contenido no puede verse el continente. Pues a lo mejor es
cierto.
¿Será Europa París donde medio vivo desde hace veinte años? Allí viven mis
nietas y la más pequeña, Camille, cuando tenía tres años y la enseñaba a montar
en bicicleta en el patio de su escuela, me enseñó muy orgullosa la Bandera de
Francia.
-«Regarde papi, le drapeau de la France».
Difícil olvidar ese tono de voz y lo firme de ese dedo levantado.
Yo, como fui fascista, aún quizás podría sentir una emoción similar con la
bandera de España (si encuentro alguna, que esa es otra) que la que me mostraba
mi nieta, mico de tres años. Pero desde luego no levantaría ningún dedo no fuera
que confundieran dedo con mano y me metieran en la cárcel por actos deshonestos
y conducta inurbana.
¿Es Londres Europa? Por favor los ingleses son personas serias. Pregúnteselo.
De los escandinavos, los conozco poco, quizás esté en algún sitio del norte
de Noruega,
Los finlandeses dicen que en Suomi no. Yo desde luego, en el barco entre
Helsinki y Leningrado no encontré ningún signo. Sí mucho vodka y otra cosa de la
que hablar no quiero.
Lisboa, Cintra, Busaco. Civilización, cultura vieja, señorío, en resumidas
cuentas Portugal hasta las cachas...
Quizás haya que buscar a Europa por Viena, sobre todo ahora que dicen que a
los turcos los bautizarán de Europeos, y que en Notre Dame de París cubrirán un
ala con alfombras obviamente con la orientación debida.
No, yo sé dónde está Europa pues no en vano fui Funcionario Europeo muchos
años.
Y es sólo en mi biografía donde la puedo encontrar. De ahí el título.
Perdonen que hable sólo de mí, mis recuerdos, mis vivencias, pero fuera de ahí
Europa no existe. Al menos para mí, claro.
Hombre, es un continente. De los cinco: Europa, Asia, África, América, y
Oceanía. Así y en ese orden me los enseñaron en el colegio.
Estamos viendo, desde años, las discusiones entre los representantes de los
países futuros europeos por una silla de más en el Consejo, un permiso más
generoso para la pesca del bacalao, quién sabe dónde. Como en un Parlamento de
una nación cualquiera.
Luego esa Europa, la administrativa, política, comercial, la del carbón y del
acero ¡vaya si existe! Y dentro de algunas decenas de años quizás incorpore
aquella, la verdadera, donde estén las ideas de Rousseau, Pascal, Voltaire,
Diderot... Donde esté el espíritu de Schiller, de Goethe, de Kant. Las ideas de
Schopenhauer, de Engels, de Marx. La mística de San Juan de la Cruz, Lope,
Shakespeare, el gran Quevedo. Ya llegarán Tolstoi y Dostoiwieski. Muchos siglos
de Historia común la que aprendimos en la escuela antes de los grandes inventos
pedagógicos actuales. Un inciso, el hijo de un amigo mío, que va a una escuela
publica de Madrid, me dijo que los ríos de España eran el Jarama y el
Manzanares... ¡Van apañados!
Uno puede ser cristiano o ateo pero Europa en todo su arte, sus guerras, lo
bueno y lo malo ha estado impregnado de un espíritu religioso completo. Difícil
será comprender, admirar, maravillarse de Chartres, o de Achen, de León, Colonia
o de Córdoba desconociendo la idea religiosa que las inspiró; pero si
Giscard, aquel Giscard de los diamantes, dice que Europa es laica,
pues bueno.
Para mí esto es Europa: la de sus sabios, genios, grandes paisajes y
magníficos vinos como un gran Pomerol o un magnifico Vega Sicilia, para que no
se enfade nadie y me llamen chauvinista, aunque hay diferencia, oiga.
¿Turquía europea? Hombre, Estambul es precioso, y el gran Bazar y la Mezquita
azul. Pero ¿cabe a orillas del Bósforo (las dos naturalmente) la idea de
libertad de Beethoven, que cuando Napoleón, ese gran Napoleón que
extendio las ideas de la Gran Revolución Francesa, destronando reyes, se auto
coronó, entonces el gran sordo lo expulsó de la historia de la música alejando
su nombre del de Libertad Igualdad y Fraternidad?
¿Se puede ser ateo o nada o lo que uno quiera en cualquier ángulo de Anatolia?
¿O beber vino? ¿Ni tan siquiera un Vosnee de la Romanee-Conti, joya inigualable
de lo que Europa viene produciendo desde los tiempos de Baco?
Hay cosas que no pueden ser aunque el ínclito Giscard (el d’Estaing se lo
compro que así suena mejor con ritmo de Bokassa) diga que Europa es
laica... y además los turcos son muchísimos, y todos toman té. Claro, no
descubrieron el café en su tiempo, cuando el Gran turco invadió Europa y casi
nos pone a todos turbante y obligan a rezar con el culo en pompa si no hubiera
sido por el Gran Manco... y por muchos otros como él.
Esta es mi Europa desde los Urales al Atlántico. Que mire Vd. por dónde todo
tiene una historia común, un arte común, y porqué no decirlo, un fenómeno
religioso común, sangriento a veces. Muchas veces.
La Constitución..., ¿pero hace realmente falta? ¿Alguien duda que
Inglaterra existe, y sea un país verdaderamente democrático, aunque no la tenga?
Si la hacen, que la harán porque los malditos políticos se aprovecharan con
ello, será sin duda para quitar algo que hoy existe, para excluir algo que hoy
es común en todos los sitios y nadie repara en ello.
¡Qué pena que yo no tenga la SER o no sea Polanco! (aunque fuera facha en sus
tiempos, ambos dos, claro está). España, si por mí fuera, votaría, como en los
mejores tiempos no en el referéndum, ¡si al final lo convocan!, para una
Constitución que además tampoco importa tanto que exista. O quizás sí...
Estaría bueno que Europa dependiera de ella para su existencia.
Pero a lo mejor tampoco es malo que exista algo que limpie, fije y de
esplendor, aunque sirva tan poco como la Academia de la Lengua. Quizás así
hubiera menos guerras de treinta años, o a Francia y Alemania no les importara
tanto que Alsacia y Lorena tuvieran una bandera u otra, y quizás nadie quisiera
invadir Polonia de una parte o de otra... Y a lo mejor, el día que Marruecos
pensara si invadirnos otra vez, quizás Francia no estuviera muy de acuerdo.
La Europa actual que yo he conocido ha sido la Europa de la ciencia y
de la cooperación en el incremento de la sabiduría, que ha permitido el nivel
actual de nuestro desarrollo científico, y la cercanía de conocimientos de todos
sus países miembros...
España ha sido, quizás, la más beneficiada de este acercamiento, por primera
vez en nuestra historia, a los países más desarrollados, más cultos y más
civilizados del norte.
Nuestra historia lamentable (de la que parecía que íbamos a salir, pero no),
con al menos dos siglos de gobernantes nefastos, una sociedad supersticiosa e
inculta, una sucesion de guerras civiles absurdas y un estado de pobreza
generalizada, solamente podía beneficiarse, y así ha sido y será, de un
acercamiento a unos países más racionales y por tanto mejor administrados.
También puede ser cierto que la Europa admirable, la Europa de Newton o
Voltaire esté en un período de decadencia comparable al del inigualable Imperio
Romano. La sociedad desintegrada con la desaparición de la familia, de todo
criterio moral. El establecimiento de los criterios de triunfo o de éxito en
valores (mejor, no-valores) de popularidad, ministros portadas de revistas de
belleza. En resumen, la no apreciación de la creación, de la inteligencia, de la
bondad, etc. coinciden con la aparición de los bárbaros que esta vez
podrían no venir del Norte sino del Medio-Este.
Y esta Europa, actualmente despreciable y televisiva, es la Europa a la que
pertenecemos. Siendo, probablemente, la peor parte de toda ella. Una sociedad,
como la española, que acepta como manifestaciones de progreso errores como el
aborto, el matrimonio entre homosexuales, la progresiva eliminación de la
«elite» (todo el mundo aprueba todo y sabe todo, la b con la a ba, Doctor «honoris
causa»), no puede desde luego perder nada por asociarse a sociedades como la
francesa, en la que aún la enseñanza es importante. O como la Inglesa en que el
esfuerzo y el sacrificio son apreciados. En Italia, aún los alumnos del Liceo
Clásico escriben Latín. En España ni el castellano, con K a lo peor sí.
Sin duda cuanto más cerca estemos de estos pueblos, aun aceptando su actual
estado de decadencia, mejor para nosotros será.
De economía, sé poco y no sé si fuera de Europa nos iría mejor o peor.
Ejemplo de esta economía globalizada (¡qué razón tenía Marx!): la fabrica que
trabajaba mi hijo en Francia ha sido trasladada a Polonia. Anecdótico y
personal. Como todo lo general y universal.
España es un país maravilloso, con un clima extraordinario, una gastronomía
muy variada y de primera calidad, buenas playas y buena gente. O sea, es un
lugar esplendido de vacaciones, de jubilación y de «divertimento». Si los que lo
gobiernen no lo hacen rematadamente mal, es un país donde se vive muy bien (o
vivía). Si algunos problemas, como la emigración, por ejemplo, se resuelven
acertadamente. Si se resuelven no acertadamente mejor ni tocarlo. ¡Quieto ZP!
Espero que lo que nos viene encima no sea inmediato (¿quien sentiría hoy el
espíritu de las Grandes Cruzadas?) y dé tiempo a que en Europa nazca un Espíritu
capaz de crear una unión generosa, lejana de las actuales individualidades,
egoísmos y cobardías que pueda ofrecer a esos pueblos que hoy nos amenazan, con
armas que no podemos combatir (¿religiosidad exagerada? hasta el fanatismo,
valor y decisión increíbles), una respetada vida en común que nos permita, ¡a
nuestros biznietos, claro!, olvidar esos monstruos de los horrores de las
guerras, aunque les llamemos atentados. ¿Se creerá alguien que las matanzas en
Chechenia, el horror de las dos torres en Manhattan, el criminal acto de guerra
de Atocha y tantos y tantos otros, en África, en Indonesia... sean actos
distintos de unos locos desalmados sin relación entre ellos, mas que todos
sean islámicos... O sea, seguidores del Corán, libro bello y pacifico?
¿Quién dijo que la religión era el opio del pueblo? Opio no, pero algo muy
importante en la que mucha gente encuentra su razón de vida, desde luego sí.
Aunque ahora, en España, digan que es menos importante que la gimnasia (será
como la magnesia).
Decía que en Europa tendría que salir un Espíritu nuevo, capaz de hacernos
superar estos muchos siglos de Cristianismo (yo diría el de Pablo, pero esto es
meterme en un tema muy importante..., dejémoslo por hoy), de hacernos olvidar
Ayatollahs, que también nosotros los tenemos, y encontrar alguien que nos dijera
que para vivir no hace falta vivir tan bien, que nos dijera que todo lo que nos
es superfluo, es decir casi todo lo que tenemos, es algo que estamos arrebatando
a alguien.
Fahrenheit es el titulo de un libro en el que una dictadura quema
libros. ¿Cual es la temperatura medida en Kelvin, Fahrenheit o en el que quieran
que arden los televisores? Un gran santo cristiano, de los pocos que eran
Hombres además de Santos, dijo que todo rico era un ladrón o heredero de un
ladrón. ¿Llegará el día en que alguien diga que todo televidente es un idiota o
hijo de un idiota? ¿Y que probablemente será un violador, un drogadicto o un
asesino? Quizás esto sea muy fuerte. Como no escrito. Pero algún presentador de
esos que todos sabemos, desde luego lo es.
El presente no es risueño y el futuro se presenta como muy peligroso. Y hay
más religiones que nunca y unos predicadores televisivos de aúpa. Y un Papa con
un poder político increíble. Polonia, Croacia, etc. ¿Quién fue el que preguntó
cuantas divisiones armadas tenía el Papa? Pues mire Vd., parece que muchas...
O a lo mejor ninguna, y no sabemos nada y alguien juega con nosotros como
piezas de parchís. No, mejor de Palé porque así me puedo comprar una casa en la
calle Velázquez y hacer pagar a todo el que pase por ella.
¿Está Europa mejor? Hombre, Europa es muy variada, y Finlandia tiene poco que
ver con Italia (¿quién quisiera vivir en un país tan frió?), pero creó los
países grandes. Inglaterra, con sus indios y paquistaníes, Francia llena de
argelinos, marroquíes y subsaharianos (todos muy seguidores de Mahoma y muy
frecuentadores de mezquitas), Alemania con sus turcos. Y sobre todo, todos,
todos con la misma manera estúpida de vida.
Me he puesto serio y esto no es bueno. Pero reflexionando en lo que nos
espera, cada vez estimo más los valores de amistad, familia, patria (justo
aquellos que ZP no quiere, que le vamos a hacer).
En fin, Señores, seamos europeos; yo creía que lo éramos desde siempre, pero
parece ser que no.
Pero, por favor, si están obligados a ver la TV, conecten con el canal 19 que
es muy ilustrativo. Todo son rayas.
[1] Luis García de Viedma es doctor. en
Matemáticas e investigador.
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