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REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 97 – Enero de 2005 (Extraordinario)
PROYECCIÓN DEL COOPERATIVISMO Y LA ECONOMÍA SOCIAL DE
ESPAÑA EN EUROPA
Por Alfonso Vázquez Fraile [1]
Muy pocos años después de que se alumbraran en 1844 los primeros brotes del
cooperativismo en la ciudad inglesa de Rochdale, ya aparecieron
cooperativas de consumo y de producción tanto agrícolas como industriales en
España.
Y desde entonces ha sido pionera de muchas iniciativas en este sistema,
amparadas las de producción agraria e industrial y consumo por los sindicatos de
finales del siglo XIX y primeros del XX éstas últimas, como cajas de resistencia
obrera y las agrícolas por movimientos sociales de la Iglesia. A partir de 1939
son impulsadas por la Organización Sindical, creándose distintas modalidades:
del campo, de trabajo asociado, de consumo, de viviendas, del mar, de enseñanza,
etc.; y desde la transición política continúa su proceso de perfeccionamiento y
crecimiento alcanzándose un 60% de la producción agrícola, un millón y medio de
viviendas, miles de puestos de trabajo propietarios de sus empresas, etc.,
insertándose a través de sus respectivas Confederaciones, Uniones y Federaciones
en la Confederación Española Empresarial de la Economía Social (CEPES) junto con
las Sociedades Laborales (similares a las cooperativas de trabajo asociado)
cuyas primeras entidades se constituyeron durante el mandato de Licinio de la
Fuente al frente del Ministerio de Trabajo; Mutualidades de Previsión, algunas
Fundaciones importantes y Grupos Empresariales (ONCE, CERMI, Cáritas, Mondragón
Corporación Cooperativa, etc.).
La Economía Social dio sus primeros pasos impulsada por el CIRIEC (Centro
Internacional del Desarrollo y la Investigación de la Economía Social) creado en
1983 en Bruselas. Comprendía a toda clase de entidades sin ánimo de lucro
(Cooperativas, Asociaciones, Mutualidades, Fundaciones, etc.). El Presidente
Miterrand propició en Francia la Economía Social creando un Ministerio para tal
actividad y encuadrando a las Empresas Nacionales dentro de la Economía Social.
En 1987 se celebró en París la I Conferencia Europea de la Economía Social,
asistiendo una amplia representación española, integrada en CEPES (Comité
Español para la Economía Social) que fue muy sencillo de crear ya que contaba
con la base de las antiguas Uniones y Federaciones de Cooperativas y Sociedades
Laborales, que superaron las vicisitudes socio-políticas de la transición. A
partir de entonces la Economía Social española ha estado presente en todas las
Conferencias Europeas de este Sector: Roma, Lisboa, Bruselas, Sevilla, Gable
(Suecia), Salamanca y sus diversas ramas en los Comités Europeos sectoriales:
Agrarias en COGECA, Viviendas en CECODHAS (Comité Europeo de Coordinación de la
Habitación Social), Trabajo Asociado en CECOP (Comité Europeo de las
Cooperativas de Producción), consumo en EUROCOOP y, CEPES en la Conferencia
Europea Permanente de las Cooperativas, Mutualidades, Asociaciones y Fundaciones
(CEPCMAF).
Esta Conferencia es el referente de la Economía Social en Europa, y desde
ella y otros foros se configura una «agenda» internacional de temas comunes
entre los diversos países europeos, con una amplia participación española.
Igualmente participa en el Intergrupo de la Economía Social del Parlamento
Europeo, así como en el Consejo Económico y Social de Europa. Una región de
trabajo prioritario es el Mediterráneo, en la que se intenta acabar con el
fuerte desequilibrio económico y social entre la Cuenca Norte y Sur del
Mediterráneo, enmarcándose esta actividad en la Red Euromediterránea de la
Economía Social (ESMED) que es la primera plataforma que se interesa a nivel
regional por el sector de la Economía Social como conjunto. El secretariado de
la Red ESMED es responsabilidad de la Confederación Empresarial Española de la
Economía Social.
Simultáneamente, a partir de 1976, las distintas ramas cooperativas se han
ido integrando en la ACI (Alianza Cooperativa Internacional) que, dadas las
enormes diferencias de todo tipo que existía entre los distintos continentes se
ha regionalizado, organizándose la ACI- Europa, a la que están vinculadas las
entidades cooperativas españolas, sin perjuicio de colaborar en el mantenimiento
de la ACI Universal y participar en sus Congresos Mundiales, donde
periódicamente se revisan y actualizan los Principios Universales del
Cooperativismo, proclamados por primera vez por los «pioneros» de Rochdale en
1844, como se decía al principio.
Entre los otros foros europeos a los que se hacía referencia anteriormente,
cabe destacar el CIRIEC (Centro Internacional del Desarrollo y la Investigación
de la Economía Social) ya citado, como origen de la Economía Social, al que las
Asociaciones del Sector se adhirieron inmediatamente, creándose CIRIEC-ESPAÑA y
desempeñando la Presidencia del CIRIEC-Internacional, un representante español.
En él se integran, además de España, Bélgica, Alemania, Francia, Italia,
Portugal, por Europa, Argentina, Brasil y Canadá. Precisamente los días 26 al 28
del presente mes de septiembre se celebra en Lyon (Francia) el 25º Congreso
Internacional del CIRIEC con una destacada y cualificada representación española
de profesores universitarios vinculados a la Economía Social, del
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, y dirigentes cooperativos y
asociativos.
En el 25º Congreso se tratan temas relacionados con la vivienda social en
régimen cooperativo, las comunidades rurales, los servicios públicos, económicos
y financieros, el desarrollo humano, las cooperativas de salud, regulación y
actividades de la Economía Social y Solidaria, desarrollo del empleo en la
economía social y el cooperativismo, los procesos de transformación del capital
social en las organizaciones femeninas, etc.
Aparte de la aportación especial a las Organizaciones del Cooperativismo y la
Economía Social Europeas, desde el punto de vista doctrinal, las distintas ramas
españolas poseen un peso específico en cuanto a su actividad. Por ejemplo las
3.926 cooperativas agrarias facturan más de 12.000 millones de euros, cerca del
60% de la producción agrícola. Las Cooperativas de Trabajo Asociado generan
250.000 empleos aproximadamente. Las 3.612 cooperativas de viviendas existentes
en la actualidad han edificado cerca de un millón y medio de alojamientos. Las
Cooperativas de Consumidores a través de 157 entidades facturan más de seis mil
millones de euros entre sus cerca de millón y medio de socios. Prácticamente el
sector del transporte está cooperativizado, etc. Ello genera relaciones
económicas y comerciales con todos los países europeos, especialmente en la
exportación de productos agrícolas (un 70% de la producción citrícola y
hortofrutícola), así como productos manufacturados, mayoritariamente por M.C.C.
(Mondragón) y operaciones de importación para las cooperativas de consumo.
El número total de Cooperativas asciende a 24.907, el de Sociedades Laborales
a 18.407, el de Mutualidades a 440, el de Empresas de Inserción a 93, el de
Centros especiales de empleo a 240, el de Asociaciones a 2.500, y el de
Fundaciones a 452.
En total más de diez millones de personas están asociadas a entidades de la
Economía Social en España con casi dos millones de puestos de trabajo, más de
47.000 empresas y más de 74.000 millones de euros de facturación anual (el 7%
del PIB).
La Cooperativa es una forma de organización empresarial basada en la
estructura y funcionamiento democrático. En la Sociedad Laboral la mayoría del
Capital es propiedad de los trabajadores. Las Mutualidades son entidades
aseguradoras que realizan una actividad complementaria al sistema de la
Seguridad Social. Los Centros especiales de empleo son empresas cuyo objetivo
prioritario es promover el empleo a trabajadores con discapacidad. Las Empresas
de Inserción están dedicadas a la integración sociolaboral de personas en
situación de riesgo o de exclusión social.
Todos estos modelos de perfecto funcionamiento en España, algunas
consolidadas en Europa ya, y otras novedosas para algunos países del continente,
como son las Sociedades Laborales, tienen una alta proyección a través de los
comités sectoriales de ámbito europeo. Un ejemplo a destacar son las
cooperativas de Crédito, que, aún de origen germánico, las conocidas «cajas
Raiffeisen» en el ámbito; las españolas potenciadas fundamentalmente por las
Cajas Rurales han adquirido una notable importancia en la Unión Europea.
En definitiva, el Cooperativismo en primer lugar por razones históricas y la
Economía Social de más reciente aparición, han desarrollado una notable
implantación en España, originando, a su vez nuevas modalidades, como las
sociedades laborales, en el resto de Europa.
España está trabajando intensamente a favor del reconocimiento de la Economía
Social en el futuro Tratado Constitucional de la Unión Europea, provocando
encuentros en el Consejo Económico y Social Europeo (CESE) sobre la Economía
Social y el Diálogo Social, participando representantes de la Economía Social en
el CESE y en los Consejos Económicos y Sociales de varios Estados de la Unión
Europea.
La Economía Social, en suma, es un instrumento de cohesión e integración
social y laboral con amplia repercusión en España y con proyección decisiva en
Europa coincidente con la Estrategia de Lisboa; presentando propuestas concretas
a las instituciones, los Estados miembros y los sectores de la UE a fin de
mejorar sus posibilidades de contribuir al bienestar, el empleo, el crecimiento
sostenible y la cohesión social. La Economía Social ofrece al ciudadano la
posibilidad de organizar sus pautas de producción y consumo mediante formas
independientes y democráticas de cooperación. Al centrar su atención en las
necesidades no satisfechas, o satisfechas de forma insuficiente, la Economía
Social puede aportar soluciones innovadoras de cara al futuro. La Economía
Social es muy variada y se puede encontrar en todos los ámbitos de la vida
económica. En bastantes países europeos, incluido España, la Economía Social es
un importante proveedor de servicios en las áreas de la sanidad, la previsión
social, la vivienda en régimen cooperativo, la educación y formación, la
generación de empleo, el acceso a los medios de producción, ya sea industrial o
agraria, etc. Por tanto, es uno de los elementos del modelo social europeo con
capacidad de alcanzar sus objetivos. El apoyo concreto al desarrollo del sector
debe tener como objetivo garantizar servicios de gran calidad a los ciudadanos
europeos. Tanto en España como en Europa, la Economía Social está integrada
fundamentalmente por «cuatro familias»: cooperativas, mutualidades, asociaciones
y fundaciones, que en realidad son formas organizativas y jurídicas. Sobresalen
las cooperativas como empresas con objetivos sociales. España, Italia, Francia,
Alemania, Irlanda, Portugal, Suecia y Bélgica son buenos ejemplos de ello. Con
la ampliación de la UE, varios países más del Este se incorporarán formalmente
al mundo cooperativo y de la Economía Social que, de hecho, ya lo han realizado
desde hace años (Polonia, República Checa y Eslovaquia).
Para finalizar, la Economía Social es por un lado un elemento importante de
la vida económica y, al mismo tiempo, forma parte de la sociedad civil
organizada. La contribución española ha sido decisiva ya que varios elementos
integrantes de la Economía Social en todo el mundo son los movimientos
cooperativos y mutualistas, de larga trayectoria y tradición en España que, a su
vez, han aportado instrumentos inéditos como las sociedades laborales. Por todo
ello, la contribución española es importante y permanente en el ámbito europeo.
[1] Alfonso Vázquez Fraile es licenciado en
Derecho, Graduado Social, diplomado en Estudios Cooperativos, Presidente de la
Confederación de Cooperativas de Viviendas de España.
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