REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 97 – Enero de 2005 (Extraordinario)
DE SER EMIGRANTES, A SER VECINOS DE EUROPA
Por Manuel Sainz-Pardo Toca
[1]
Los primeros pasos
Hablan las crónicas de la antigüedad, que existe una prehistoria de la
televisión en España. En efecto, todo empieza cuando un 25 de noviembre de 1938
el Jefe del Estado, Francisco Franco, tuvo que hacer un hueco en su agenda, en
plena campaña de la guerra civil, para asistir en Burgos a unas pruebas de un
sistema llamado fonovisión. La firma alemana Telefunken hizo entrega al
Generalísimo de una instalación a través de la cual pudo mantener una
conversación audiovisual con el Comandante de Ingenieros señor Torre Enciso. Lo
que hoy conocemos como una videoconferencia, pero con pantallas y cámaras muy
primitivas. Lo curioso es que existe documentación gráfica en la que se ve a
Franco con el capote militar de amplio cuello de piel, propio del frío clima de
la fecha, asistiendo a esta presentación como si hubiera dejado por unos
momentos la línea del frente de guerra en el que se encontraba, para asistir a
este otro acto histórico de las primeras pruebas de televisión en España.
Diez años después, un poco más desarrollados los equipos técnicos de la
época, la tradicional Feria Internacional de Muestras de Barcelona recibió, en
1948, el título de «Feria de la Televisión». Por primera vez, en uno de sus
palacios, concretamente el central, se realizaron pruebas cara al público en
circuito cerrado. En esta ocasión fue la firma Philips Ibérica, S.A. la que
había montado una emisora de televisión, revolucionando al público mostrando
imágenes y actuaciones musicales que se estaban desarrollando en un pequeño
estudio situado a doscientos metros de los distintos televisores que recibían la
señal en el «stand» de la citada firma.
Son dos hechos expuestos de forma somera y anecdótica, pero que encierran y
mantienen el símbolo trascendente de un fenómeno social que cambiaría la vida de
los humanos al crecer y desarrollarse en forma descomunal, tal y como la
conocemos en la actualidad: la televisión.
Asomarse a Europa
Alrededor de cincuenta mil televisores dicen que hay en España cuando
comienza el año 1959. De ellos, al parecer, cinco mil están en Barcelona, pero
vaya usted a saber la certeza de las cifras cuando todavía estaba en vigor el
impuesto de uso y disfrute del dichoso aparato.
Ese año TVE va a dejar de ser un fenómeno exclusivamente madrileño, o si se
quiere, central. En el otoño anterior los enlaces han llegado a Zaragoza, y en
el verano el ingeniero Joaquín Sánchez Cordobés trabaja en la instalación de una
emisora en Barcelona que pueda producir programas. El soporte técnico de enlace
se cubre por microondas y es reversible, de manera que los espacios producidos
en la Ciudad Condal puedan ser vistos en Madrid, y viceversa. El solo aviso de
la inmediata apertura –aún en fase experimental- dispara las ventas de
televisores en Barcelona durante los días de febrero, llegándose al paroxismo
con el anuncio de la transmisión del partido de fútbol que va a enfrentar al
Real Madrid con el Barcelona en el estadio Santiago Bernabeu. Las tiendas de
electrodomésticos agotan sus existencias, incluidos los aparatos instalados en
los escaparates como reclamo; se afirma que entre jueves y sábado son seis mil
los receptores vendidos. Según cuentan las hemerotecas de la época, hubo algunos
fallos de enlace en la primera parte del partido que crisparon muchos
temperamentos, pero fueron resueltos durante el descanso, siendo más tranquila
la transmisión de la segunda parte, aunque no los resultados deportivos para los
aficionados catalanes ya que perdieron el partido por un gol marcado por Herrera
II, que dio la victoria al Real Madrid.
En este mismo año 1959, el día 1 de abril, se plantea un grave problema
técnico a los rectores del paseo de la Habana. Esa mañana se inaugura
solemnemente el Valle de los Caídos. El féretro de José Antonio es trasladado a
hombros de sus camaradas desde el monasterio de El Escorial y la ceremonia va a
ser presidida por Franco y el gobierno en pleno. Para cubrir el evento es
preciso tender una conexión de trece kilómetros entre El Escorial y el Valle de
los Caídos para completar la transmisión con los enlaces ya instalados que
llevan la señal a los equipos centrales del paseo de la Habana. El ingenio, la
capacidad de improvisación y la profesionalidad de los técnicos consiguieron que
todo estuviera a punto y sin complicaciones en el momento de dar comienzo la
solemne ceremonia.
El año siguiente, 1960, se presenta con un mayor reto para Televisión
Española: asomarse a Europa. Una española perteneciente a la nobleza y
desconocida hasta entonces fuera de su círculo de íntimos, salta a la pantalla
de las revistas de todo el continente. Se llama Fabiola de Mora y Aragón y se ha
prometido en matrimonio con Balduino, Rey de Bélgica. La boda se celebrará en
Bruselas con todo el boato y protocolo de «boda del siglo» y allí debe estar
TVE. Era la primera toma de contacto de nuestra naciente televisión con el resto
de las televisiones europeas.
Eurovisión iba a transmitir el acontecimiento y el problema para los
responsables de TVE era que las imágenes llegaran con la calidad suficiente a
España. Se toma para ello una doble decisión: En primer lugar, se acelera la
instalación definitiva de la estación provisional que existía en Sant Grau, a
700 m de altitud en pleno Ampurdán gerundés; su torre metálica de setenta metros
debe ser capaz de luchar con «el Garbi» y, sobre todo, con «la Tramontana»,
feroces vientos de la zona. En segundo lugar, se prevé un enlace para las
imágenes que recorrerán dos mil kilómetros desde Bruselas a la estación francesa
de Fontfréde, a través de Alemania, Suiza e Italia, y un segundo enlace de
seguridad –que no llegó a ser utilizado- por la ruta Bruselas, París, Barcelona,
más directa, pero que exigía la reconversión de las 625 líneas originales a 816,
y de nuevo a 625.
El día 15 de diciembre de 1960 pasó a la historia de Bélgica, pero también a
la más reducida de TVE. Poco después de las diez de la mañana se inicia una
transmisión que va a durar doscientos dieciséis minutos, casi cuatro horas
ininterrumpidas. Eduardo Sancho, uno de nuestros hombres más experimentados en
las primeras temporadas televisivas, así como Federico Gallo, fueron los
locutores que cargaron con la responsabilidad de transmitirnos en directo todo
lo que veían, turnándose al micrófono sin orden premeditado, sino según las
necesidades iban surgiendo, el cansancio y la sequedad de la boca lo exigían.
La transmisión satisfizo a los críticos de entonces tal y como quedó
reflejado en los diarios de la época, pero también tuvo una enorme repercusión
popular, hasta el punto de que, aquellas Navidades, y especialmente los Reyes
Magos, vinieron cargados de televisores... y de letras de cambio que hubo que ir
pagando como Dios nos daba a entender. El mágico aparato pasaba a ser un signo
–sólo comparable con el «seiscientos»- de cierta capacidad económica. Los
españoles lo sabíamos, pero estaba apareciendo una auténtica clase media –aún en
embrión- que iba a exhibir el utilitario y la pequeña pantalla como «signos
externos», aunque también la autarquía económica que luego dio paso al Plan de
Estabilización, desequilibró muchas economías familiares y hubo que pagar con el
tributo de la emigración.
Se crea el Gabinete de Promoción Exterior
La necesidad de coordinar la proyección al exterior de las actividades de
Radio y Televisión llevó a los Ministerios de Información y Turismo y de Asuntos
Exteriores a crear, en octubre de 1965, un Servicio de Programas para el
Exterior dependiente de la Dirección General de Radiodifusión y Televisión.
Por disposiciones posteriores se especifican y concretan las funciones a
cumplir y, ya en 1969, aparece por primera vez en el organigrama del ente
público RTVE la creación del Gabinete de Promoción Exterior que «tiene como fin
principal el acrecentar en todas direcciones la producción exportable de
programas de RNE y TVE, sobre el supuesto de la extensión de la comunidad
lingüística española trata de utilizar la radio y la televisión como
instrumentos de difusión cultural de extraordinaria importancia». Mediante ese
texto se crea y define las funciones según el Anuario de Radio Televisión
Española publicado en el año 1969.
El resumen de esta etapa queda reducido al envío de «cintas», sin especificar
si son de audio o de video, ni aclarar a qué países se envían.
A la vista del fotomontaje que ilustra las páginas del anuario, hemos
deducido que los envíos son principalmente grabaciones sonoras de series
musicales: Antología de la canción española, Música actual de España, Historia
del piano español, Poesía española, etc.
En cuanto al envío de imágenes se limita a dos soportes: cine en 16
milímetros y diapositivas comentadas además de incluir ambientación musical.
Para ello el Gabinete contaba con un servicio de producción propio en todas las
modalidades denominado Servicio Audiovisual Internacional (SAVI) dotado de
estudio de grabación propio y del personal técnico y artístico necesario.
El programa «Aquí España»
El 28 de octubre de 1966 se cumple el X aniversario de Televisión Española.
El Director General de Radiodifusión, entonces Jesús Aparicio Bernal, se reunió
en Prado del Rey con todo el persona fijo y los colaboradores de TVE y, en las
palabras que pronunció subrayó la labor de los pioneros que habíamos hecho
posible la realidad de nuestra Televisión que, a los diez años, contaba con una
audiencia de diez millones de espectadores.
El 15 de noviembre del mismo año se puso en marcha la programación
independiente de la Segunda Cadena (UHF) con veinticuatro horas semanales de
emisión. Entre sus programas ya figuraba uno con el título de «Aquí España».
Ignoro, porque en mi documentación personal no lo he encontrado, si este título
ya correspondía a los contenidos propuestos para los emigrantes españoles de
Alemania, o simplemente se dio esta finalidad a la Segunda Cadena para preparar
y enviar documentales filmados a través de las Embajadas españolas de los países
que lo solicitaran, porque, como hemos visto anteriormente, el Gabinete de
Promoción Exterior no se crea hasta 1969. Pueden ser tres años de pruebas y
experiencias y, una vez creada la función y probada su eficacia, crear el
departamento que se responsabiliza de cumplir los fines propuestos, manteniendo
el título del programa que ya había demostrado su eficacia.
Y debe ser así porque en un informe final suscrito por Jesús Mora Moreno, que
dirigió el Servicio de Programas para el Exterior, creo que desde 1975 hasta que
desapareció en 1992, dice lo siguiente: «acaban de cumplirse los 25 años, poco
más o menos, de la creación en Televisión Española de este Servicio Exterior
que, en principio se configuró como una Dirección orgánica a cargo del
diplomático D. Félix Fernández-Show...», informe que debe corresponder a la
etapa de tres años desde que comenzó en la Segunda Cadena hasta que se configuró
en Gabinete de Promoción Exterior.
Expongo este razonamiento porque dentro del epígrafe de «Producciones de
programación periódica» del Anuario de 1969 aparece por segunda vez el título de
un programa, «Aquí España», que está integrado por noticias de carácter
informativo, reportajes deportivos y taurinos, notas periodísticas de diversa
condición y números musicales varios». Y continúa: «Es un programa de
realización periódica quincenal que se remite a la ZDF (Zweites Deutsches
Fersehen) de Mainz, para su emisión especial a los trabajadores españoles
residentes en la República Federal Alemana». Es decir, que se da carta de
naturaleza al nacimiento del programa con su función específica y fines a
cumplir.
En esta primera etapa, hasta el año 1974, la colaboración de Televisión
Española a nuestros compatriotas en Europa, consistía en el envío de
documentales filmados en soporte óptico, es decir, en cine de 15 milímetros, en
cinta magnética de dos pulgadas (5’08 centímetros) y otro tipo de promociones
que se hicieron tal como giras o excursiones de grupos artísticos variados en
autobuses que recorrían las ciudades que los contrataban para sus actuaciones en
teatros, centros culturales, de convivencia y entretenimiento, en exclusiva para
los españoles. Entre ellos acudieron distintos grupos de Coros y Danzas de la
Sección Femenina, cantantes, artistas de variedades, grupos musicales, etc., que
contrataba TVE y que eran presentados bajo el título de «Aquí España». Y era
cierto: España estaba con ellos
Comienza la etapa más activa
Llegado el año 1974, y en uno de esos movimientos convulsivos que
inesperadamente se producen en la administración del Estado, en el mes de
septiembre de ese año, cuenta Federico Volpini de Rueda, reportero infatigable,
trotamundos especializado en Hispanoamérica, en su libro Diario de un
reportero, «me nombraban director de los Servicios de Programas para el
Exterior. Me habilitan un departamento de quinientos metros cuadrados, con un
despacho independiente provisto de moqueta de pared a pared, varios teléfonos,
cuatro secretarias y un equipo de profesionales integrado por dieciséis
personas». «Pronto la camaradería existente en el equipo, la calidad humana,
profesional y por descontado intelectual de sus miembros, de todos ellos, sin
ninguna excepción, borran por completo la “murria”».
Es a partir de este momento cuando el Servicio adquiere la mayor actividad y
desarrollo, y me incorpora a su equipo como Realizador del programa «Aquí
España», que describe así en su libro: «Para los emigrantes en la República
Federal de Alemania y a través de la emisora ZDF elaboramos un espacio quincenal
de cuarenta minutos titulado “Aquí España”, presentado por José Mª Iñigo en la
versión española y por una preciosa criatura de apenas dieciséis años, Gemma
Jordana de Pozas, que hablaba el alemán como una nativa». Efectivamente, a
partir de aquellas fechas formamos un equipo compacto, equilibrado, trabajador
infatigable y compenetrado, hasta el punto de que yo permanecí realizando el
programa durante catorce años, hasta que se acabó mi vida profesional por
jubilación; Gemma lo siguió presentando hasta la desaparición del programa en
1992, aunque después de esta fecha continuo haciendo otros programas
internacionales como presentadora y más tarde como editora.
Los presentadores siempre eran dos porque el programa se hacía en dos
idiomas: español y alemán. Por lo tanto, después de Iñigo estuvo una buena
temporada Joaquín Soler Serrano, siempre con Gemma que al principio hacía el
texto alemán, hasta que desde la ZDF nos enviaron una nativa que hablaba cinco
idiomas y nos «sugirieron» que Gemma presentara en español y Edda Bugaralt en
alemán. A pesar de los «despistes», su timidez y rigidez teutónica de los
primeros meses, transcurrido el período de pruebas, todo funcionó perfectamente
durante los muchos años que pasaron hasta mi retirada en 1988.
Convenio con el Instituto de Emigración
Al año siguiente, cuando ya estaba muy estudiado y perfilado el programa,
tanto en sus contenidos como en su configuración técnica, a propuesta de
Federico Volpini y con el fin de reforzar, completar y aproximarse más a los
trabajadores españoles en el extranjero, se firmó un convenio entre
Radiotelevisión Española y el Instituto Español de Emigración, para la
producción por parte de TVE de cintas de videocasete cuyos contenidos pudieran
ser exhibidos en los Centros Culturales Españoles en el extranjero dependientes
del INE. Para ello el INE dotaría de los equipos de reproducción necesarios a
los centros designados en Europa, y TVE produciría los programas y los enviaría
a las Agregadurías Laborales de las Embajadas españolas para su distribución a
dichos centros. Por este procedimiento se acercaba más al trabajador emigrante
la información de su patria de forma más directa.
España ya está en Europa
Es de señalar que se consiguió una audiencia importante entre los nativos de
los diferentes países europeos, pues coincidió con el fenómeno del turismo que
cada año se iba incrementando al tiempo que se producía el retorno escalonado de
los emigrantes que habían conseguido reunir unos ahorros y preferían vivir en la
esperanza de las promesas de la transición dejando las dificultades y la lucha
que padecían en país extraño.
Además del programa específico titulado «Aquí España», es importante
mencionar el resto de los espacios que también se hacían con destino a otros
países:
- «Mosaico». Programa cerrado hecho para su emisión por la RTF3 de Francia,
con contenido variado, tipo magazine, de noventa minutos de duración, bilingüe
y con periodicidad no determinada.
- «Nuestra Patria, vuestra Patria». Programa semanal de veinte minutos,
dirigido a Alemania y que se emitía desde la WDR de Colonia. Trataba de
ofrecer aspectos culturales e informativos españoles basados en la
programación emitida por TVE durante la semana. Se emitía los domingos por la
noche.
- «Noticiario». Emisión de quince minutos que la TV Suiza SSR de Zurich
montaba con material grabado que le enviaba nuestro servicio. Tenía
periodicidad quincenal. Aparte se enviaba un telex semanal con noticias de
última hora.
- «Para vosotros». Programa que se enviaba a la RTBF de Lieja, Bélgica, con
la misma periodicidad y contenidos que los enviados a Suiza. Asimismo los
emigrantes españoles en Holanda recibían información a través de la NDS de
Hilversum con un programa titulado «Pasaporte».
- Y también con destino a los países hispanoamericanos, se preparaban los
siguientes programas:
- «Carta de España». Programa semanal monográfico sobre los más variados
temas nacionales: arte, monumentos, industria, comercio, pesca, agricultura,
etc., de los que se hacían cincuenta copias, de quince minutos, que se
remitían a otros tantos países a través de las embajadas, así como a empresas
de televisión con las que se tenían contratos bilaterales.
- «España televisada». Magazine con tres, cuatro o más temas de actualidad,
rematado con un reportaje documental sobre temas generales del país. Se hacían
sesenta copias, de quince minutos, en cinco idiomas. No tenía periodicidad
fija y se distribuía a través del cauce diplomático.
Otra de las tareas principales que realizó el Servicio Exterior durante
varios años fue el programa «España al día», producido por TVE y distribuido por
el Ministerio de Asuntos Exteriores. A partir del mes de mayo de 1984 este
espacio, que ya existía en fechas anteriores pues era uno de los más antiguos
aunque con otro formato y distribución, se traduce para uso exclusivo de los
Centros culturales, consulados, Casas de España, Institutos y otros centros de
incidencia española distribuidos por todo el mundo.
Se trataba de un video informe quincenal, de una hora de duración, sobre la
actualidad española en sus distintas vertientes: política, economía, cultura,
espectáculos, sociedad, deportes, etc., para la proyección interna en
conferencias, cursos, divulgación, reuniones y actos oficiales organizados por
nuestras embajadas o los centros adscritos a ella para ser utilizados como
promoción y divulgación de cómo era España.
Y este fue el programa más destacado
Hasta ahora he venido describiendo todo lo que se había hecho en el
transcurso de la historia de TVE, participando en la creación de Europa con la
influencia de sus programas.
El año 1974 es uno de los más convulsivos de TVE. Se está adelantando una
reforma profesional, y se me ofrece la posibilidad de realizar el programa «Aquí
España». Nos dedicamos profundamente a conseguir un programa que llamara la
atención entre los destinatarios, los emigrantes españoles en primer lugar y los
telespectadores alemanes que empezaban a superar en audiencia a nuestros
compatriotas, lo que, al parecer, conseguimos plenamente a tenor de los
reconocimientos que continuamente nos venían de Europa.
En qué consistía el programa
Nuestro «Aquí España» constituía una tercera parte de los tres programas
extranjeros que se emitían cada sábado, a partir del medio día, por los canales
de la ZDF, segunda cadena de la televisión de la República Federal de Alemania.
Su alcance de emisión era prácticamente todo el centro de Europa, incluyendo
Bélgica, Francia, Norte de Italia, Suiza, Holanda y, por supuesto, gran parte
del Este de Alemania.
Formábamos parte de seis países: Turquía, Yugoslavia, Italia, Grecia,
Portugal y España, con diversos porcentajes de emigrantes en Alemania, a los que
cada país debía atender con su propio programa que se enviaba grabado, al
principio siempre cerrado con los créditos correspondientes y más adelante
abierto para que los alemanes pudieran añadir sus propias noticias y unificar
los rótulos.
Los nombres de cada programa eran los siguientes: «Apo tin Ellada» (desde
Grecia), «Cordialmente dall Italia» (saludos cordiales desde Italia), «Portugal,
minha terra» (Portugal, mi país), «Jugoslavijo, dobar dan» (bunas tardes,
Yugoslavos), «Türkiye mektubu» (una carta desde Turquía) y «Aquí España». Estos
eran los espacios que cada país preparaba, se emitían en grupos de tres, creo
que por afinidad de idiomas; los bloques eran Italia-Portugal-España y
Grecia-Yugoslavia-Turquía que se emitían en semanas alternas.
A los programas de cada semana los alemanes añadían unos diez minutos de
noticias propias, con presentadores bilingües y temas adecuados a cada uno de
los países de emisión. La Redacción de Política y Sociología de la ZDF ofrecía
noticias de actualidad en Alemania y especialmente se referían a los problemas
que los emigrantes se podían encontrar en su convivencia: relaciones laborales,
búsqueda de vivienda, impuestos y seguros, trato con los alemanes, derecho del
trabajo, protección contra accidentes de trabajo y atención sanitaria. Era
evidente que cada espacio tenía que estar preparado para las dos audiencias que
estaban pendientes de la emisión. Sin embargo, en todas estas recomendaciones se
acentúa especialmente un aspecto: se ofrece ayuda para que cada cual pueda
ayudarse a sí mismo. Por esta razón se fijaba como meta de las informaciones el
que los extranjeros estuvieran al tanto sobre los acontecimientos, decisiones y
problemas que les atañen directamente.
Por ello, la oferta de noticias que los alemanes destacaban era,
principalmente:
- La actualidad dentro del acontecer social.
- Desarrollo de la política laboral y de la situación en el mercado de
trabajo.
- Información sobre preparación en el campo educativo.
- Notificación de acontecimientos, fechas y plazos.
- Noticias sobre intentos de integración.
- Conceptos prácticos relativos principalmente al campo de la integración.
Periodistas y profesores que residen en la República Federal de Alemania, y
que proceden de cada uno de los países de origen de los trabajadores emigrantes,
son los que presentan estas informaciones contratadas por la ZDF.
Nuestros contenidos
Por nuestra parte manteníamos un esquema tipo magazine, esto es, un género de
programa variado del que forman parte diversos espacios muy distintos entre sí
pero que en conjunto tienen la finalidad de la información, la divulgación y el
entretenimiento. Por ello «Aquí España» estaba formado por secciones de
información política, noticias de actualidad, cultura, música, canción moderna,
deportes y un toque emotivo, de recuerdo con añoranzas: folclore de todas las
regiones.
En 1979 asisto en Bonn, entonces capital de Alemania, a una reunión en la que
se consideró que finalizaba la etapa en la que los trabajadores emigrantes de
todos los países para los que se hacían los programas dejaban de serlo para
convertirse en vecinos de Europa en razón de los acontecimientos que iban
cambiando en el continente. Desaparecen las fronteras y ya todos somos iguales:
todos europeos. Como consecuencia se modifican todos nuestros esquemas basados
en los «trabajadores emigrantes» para pasar a considerar unos fines encaminados
a realizar una «política de reintegración». Así consta en el plan de trabajo de
la reunión: «Hanns Heinz Röll (ZDF) analiza en una retrospectiva las impresiones
obtenidas en los dos días anteriores y llega a la siguiente conclusión: “en los
programas que se emiten ya bajo el título genérico de Vecinos en Europa
se debería intensificar el reportaje y la información con el fin de reducir la
deficiencia informativa de los extranjeros residentes en la RFA y motivar a
éstos a aceptar las posibilidades ofrecidas que se les hace para la
integración”».
La etapa más fructífera, eficaz y feliz del programa «Aquí España» ha
terminado. En el futuro, es decir, a partir de 1980 todo está supeditado a las
nacientes normas europeas. Desde esta reunión de 1979 hasta la siguiente de 1982
en Lisboa todavía hubo un período de alivio porque, como españoles, cumplíamos
las normas sin pasarnos, y se pudieron hacer programas importantes, y nos
manteníamos a la cabeza de las seis televisiones participantes según las cotas
de audiencia que controlaban los alemanes. Fueron unos años de esplendor del
programa. En el año 1987 celebramos el programa número 500. En el año 1989
conseguimos entrar en el Libro de los Récord publicado en 1990, como programa
más duradero.
El ocaso de muchas cosas
Ya no son los mismos fines a cumplir; ya no tenemos tanta autonomía las
televisiones de los países participantes, desaparecen los créditos de cada uno
de los programas y se agrupan en un rodillo final, y todas las instrucciones
vienen de Europa.
De momento sigue el nombre genérico de «Vecinos en Europa», pero en las
normas que nos entregan en Lisboa el día 5 de mayo de 1982, los cambios
estructurales persiguen las siguientes metas:
- Mantener la gran aceptación existente actualmente en los grupos de
población extranjera.
- Acercar el programa a un mayor número de teleespectadores alemanes.
- Informar a ambos grupos de teleespectadores entre sí, de forma que se
consiga así «eliminar prejuicios».
El núcleo del programa de este ocaso emprendido, está en tres palabras que se
manejaron con reincidencia: Integración, retorno, xenofobia.
A partir de este momento crucial hicimos los programas con medios económicos
reducidos; los socialistas estaban en el Gobierno de España; los titulares de la
prensa son muy significativos: «La producción de programas exteriores puede
desaparecer» (El Alcázar, 20-11-84); «El Ministerio de Asuntos Exteriores
y RTVE firman un acuerdo para hacer vídeos informativos, por un importe de
400.000 pesetas mensuales» (Pueblo, 10-3-84); «Acuerdo entre RTVE y el
Instituto Español de Emigración, que anula lo anterior» (Pueblo,
10-4-84); etc.
Como mejor resumen fehaciente de este final, nada tan elocuente como el
Informe de ocho folios que presenta a sus superiores en 1987 el entonces Jefe
del Servicio de Programas para el Exterior, Jesús Mora Moreno. Estos son los
fragmentos más sustanciosos:
- Acaban de cumplirse los 25 años de la creación del Servicio Exterior.
- Por los mismos primeros años 60 se iniciaba también en la ZDF la emisión
del programa «Aquí España» cuyo 25 aniversario termina de conmemorarse. El
programa 500 lo hemos subrayado modestamente, a finales del pasado mes de
octubre con un espacio monográfico sobre la España Comunitaria.
- En 31 de marzo de 1980 la Dirección General de RTVE decidió cancelar
totalmente estas colaboraciones con las televisiones extranjeras [...] La
decisión originó un corte casi radical del funcionamiento del Servicio. Unas y
otras televisiones interesadas hicieron sus gestiones en el ámbito diplomático
fructificando únicamente las de los alemanes para el programa «Aquí España»,
que se mantuvo con enormes dificultades ya que desde el 1º de abril de 1980,
este Servicio no pudo producir ni un solo reportaje, cubriendo los compromisos
con material de la Casa, no siempre apto para el «standard» de calidad que
exigen en Europa.
[1] Manuel Sainz-Pardo Toca es Oficial Instructor
y Realizador de Programas de TVE.